Una boda junta a 150 personas con 150 móviles llenos de fotos. Al día siguiente, esas fotos viven en cuarenta grupos de WhatsApp, comprimidas y enterradas bajo stickers. Las mejores nunca llegan a los novios.
Buscamos una solución para la nuestra. Las que había pedían descargar una app, crear una cuenta o pagar todos los meses. Y casi todas eran feas: la abuela no pasaba de la primera pantalla.
Así que montamos lo contrario. Un QR en cada mesa, la cámara del móvil y listo. Sin apps, sin cuentas, pago único y con un diseño del que no te avergüenzas al repartirlo por las mesas.